Ocho años después de la crisis más profunda que vivió el país y a meses de haber cerrado el canje de la deuda con los holdouts, la agencia Standard & Poor´s (S&P) mejoró la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera y local a largo plazo a "B" desde "B-". Sin embargo, aún le falta un largo camino por recorrer para retornar al mercado voluntario de crédito y obtener el investment grade (grado de inversión), un privilegio para el ingreso de capitales foráneos que hoy lo poseen Brasil y Perú, en esta parte del continente.

Pese al reajuste en la calificación, la agencia resaltó que la tendencia se mantiene estable. "La continuidad en el financiamiento proveniente de las agencias del sector público ha reducido el nivel de vencimientos de deuda en el mercado de capitales para los próximos dos años", precisó Standard & Poor´s en un comunicado. Sin embargo, alertó: "las calificaciones de Argentina siguen limitadas por la polarización del entorno económico y político, la falta de previsibilidad de las políticas gubernamentales y la elevada inflación".

La nueva nota asignada a la Argentina le permite, de a poco, salir del terreno especulativo en que se encuentra, ya que la calificación responde a la zona de "deuda basura", destacó la agencia Reuters. Esa nota está en el mismo nivel asignado por Fitch Ratings, hace dos meses. Un escalón más abajo está la calificación de Moody´s.

"Toda mejora en la nota siempre es positiva e importante porque marca una senda que conduce al grado de inversión", indicó ayer a LA GACETA el director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, Nadin Argañaraz. No obstante, el experto aclaró que esta nota necesita complementarse con una serie de factores para que la Argentina acceda, de manera clara, al mercado voluntario de créditos. "Por ejemplo, una situación distinta de la actual sería si es que el país decide arreglar con el Club de París", analizó Argañaraz, respecto de la mirada que pueden tener los inversores del país, más allá de las notas de las agencias calificadoras.

Según Standard & Poor´s, la combinación de una recuperación económica sólida en 2010, apoyada por condiciones externas favorables que se espera persistan en el mediano plazo, deberán aligerar el riesgo de refinanciamiento. "A pesar de la preponderancia de un enfoque económico y político de confrontación que ha aumentado la polarización, se espera que el PBI crezca 7% este año y 4,5% en 2011", acotó.

El comunicado resalta que la Argentina ha logrado reducir los niveles de deuda como porcentaje del PBI y mejorar su calendario de vencimientos en los últimos años. Se espera que la deuda neta del gobierno general descienda a 44% del PBI al cierre de 2010 desde un 75% al cierre de 2005. "Es un matiz muy sutil pero esperable en el camino para volver a los mercados voluntarios de deuda", dijo a Reuters Roberto Drimer, analista de la consultora VaTnet. "Es un peldaño más, necesario pero no suficiente".

En adelante, de existir políticas gubernamentales que busquen reforzar la transparencia en la implementación de una política económica sostenible, podría llevarnos a revisar la perspectiva a positiva. Por el contrario, un enfoque más radical en el manejo de la economía que genere problemas adicionales en el ritmo de la actividad económica o un empeoramiento en la posición fiscal, nos llevaría a cambiar la perspectiva a negativa o a bajar las calificaciones, dice S&P.